ABRIL EN DANZA 2024: UNA TOTALIDAD BAILANTE

«Danza: geniecillos errantes o apoyada meditación.
Unidad, transfiguraciones o metamorfosis, el viento o
su metáfora, sonido o ademán que vuelve cada mañana
de renacer en la deliciosa trampa del ritmo».
José Lezama Lima

Por: Noel Bonilla-Chongo

La danza tiene su origen en el rito, esa eterna aspiración a la inmortalidad, a la trascendencia. Entonces, no es de extrañar que Cicerón estuviese equivocado o, para decirlo con técnicas palabras, se encontraba «fuera de eje». Nemo fere saltat
sobrius («ninguna persona seria danza»), diría el gran pensador romano refiriéndose al arte de las ménades. Criaturas iluminadas que, atacadas por una manía, suerte de sagrada locura, se entregaban al entusiasmo, a la embriaguez, al trance, al éxtasis que les provocaba el ambiguo Dionisos. Así abandonaban sus casas y en procesión salían a las calles, a las plazas, hasta ascender a las montañas para representar un acto que guarda las claves secretas del ditirambo. Festividad donde
los cuerpos se aproximaban, se (con)fundían entre cantos, libaciones, recitaciones y danzas.

Esta peculiar actividad evolucionó hacia forma artística. Del rito dionisíaco y del ditirambo nacen las dos formas del teatro cantado y danzado helénico en sus dos formas primordiales, la tragedia y la comedia. El tiempo ha transcurrido y parecería que los geniecillos errantes a los que aludiera Lezama vuelven transfigurados para hacer confluir las fechas en que tenían lugar aquellos festejos fundacionales con un abril en danza 2024 que hace de La Habana Vieja, un escenario total y único para reunir y convocar. Las calles, plazas y casas museos del centro histórico habanero son anfitriones del 28. Festival Internacional de Danza en Paisajes Urbanos: Habana Vieja, Ciudad en Movimiento y del XVIII Festival Internacional de Videodanza DV Danza Habana, Movimiento y Ciudad (acción que concreta la aplicabilidad de las nuevas tecnologías al quehacer de la danza hoy); ambos hechos interconectan lenguajes y percepciones múltiples alrededor de la danza y la creación coreográfica los días 26, 27 y 28 de abril.

Danzar en calles, plazas, parques y patios de la vieja Habana es convicción perenne de Isabel Bustos y su Danza-Teatro Retazos para hacer de la ciudad una totalidad bailante, desde 1996. La gracia elegante de Isabel y sus retazos, la respuesta gestora de la Oficina del Historiador de la Ciudad, el Centro de Teatro de La Habana, junto al Comité Organizador, se vuelven pórticos de acogida para creadoras y creadores de Cuba y del mundo, con las más heterogéneas propuestas. Desafiando las adversidades del momento y estimando la no menos apasionante voluntad de todas y todos los que, sin exigir mucho, apuestan por estar dentro de la amplia programación, se unen a esta cita agrupaciones de toda la Isla, invitados extranjeros, fotógrafos, realizadores audiovisuales, pintores, conferencistas, talleristas, en fin, seguidoras y seguidores de una manera que ya se ha vuelto manía para desafiar el camino que atraviesa lo danzario del paisaje urbano. En él, con sus misterios de tragaluces, columnas, rejas, arquitrabes, piedras, fuentes y posaderas, proponen un oportuno diálogo entre la danza de los cuerpos y la magia de estos legendarios espacios habaneros habitados por los fantasmas de la memoria, de la tradición y de la historia.

En esta 28 edición, más allá de los habituales pasacalles, las intervenciones espaciales, los trabajos de las agrupaciones siempre fieles, oportuno es destacar la presencia de muchos actores de la danza en el contexto internacional y las más
diversas experiencias cubanas. Agrupaciones y/o artistas amateurs y profesionales, jóvenes estudiantes y maestros consagrados, propuestas que vinculan el trabajo en red, la fraternal colaboración y la actualización de la práctica del arte y la danza contemporánea en el espacio público, signan la identidad de este mes de la danza.

Abril 2024, en la pluralidad de su agenda recoloca a la antigua ciudad en el cenit de su presente urbano inmediato: de nuevos espacios culturales, de recreo y convivialidad comunitaria, al trazado callejero que presenta noveles vías de acceso para adentrase en un baile ancho y democrático. Días intensos resguardan los días de abril para sorprendernos como espectadores habituales y casuales, como público avisado, vecino y visitante. Compañías, agrupaciones y academias de más de diez países, junto a numerosas proposiciones de casi toda la Isla, convergen alrededor de intereses muy similares. Muestras expositivas, videográficas, talleres y fórums, hablan de la madurez del Festival.

Su serio y atinado diseño de programación, la coherente labor promocional y el hecho de poder contar asistentes habituales de tantos lugares, dejan sentir que sigue siendo el Festival Internacional de Danza en Paisajes Urbanos: Habana Vieja, Ciudad en Movimiento, al igual que su epígono Festival Internacional de Videodanza DV-Danza Habana, Movimiento y Ciudad, ese suceso necesario y siempre esperado. Isabel y Retazos nos reciben con el reciente estreno de Pecados capitales en el Teatro Martí; pieza que traza un nuevo estadio en la ruta creativa de Isabel.

Un tránsito de los momentos fundacionales de la compañía al presente, síntesis de treinta y siete años de trabajo ininterrumpido que ahora se expanden hacia una Habana eternamente danzante. No lo dudemos, como dijera Béjart, gracias a la danza el ser humano recupera los vínculos que lo unen al mundo, solo acompañémonos en esta nueva estación 2024 de un abril que nos invita en su totalidad bailante.

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