El deber de continuar la tradición

Por: Glenda Pérez y Evelyn Fernández

A propósito de la edición número 30 de la Feria Internacional del Libro, evento cultural más significativo del movimiento editorial cubano, el Programa Cultural conversó con Magda Resik, directora de Comunicación de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana.

¿Qué presencia ha tenido la literatura en el ámbito del Centro Histórico?

La relación del Centro Histórico con la literatura inició en el período en que Emilio Roig de Leuchsenring fue nombrado como Historiador de la Ciudad de La Habana. Era un hombre del mundo de las letras, el abogado y letrado comprometido que publicó en todos los medios de comunicación de su tiempo y, desde ellos, promovió lo mejor de la literatura, la historia, las costumbres y el patrimonio cubano. Esa experiencia, unida a su condición de Historiador y animador del desarrollo de la historiografía cubana, hizo que el libro fuera un instrumento de promoción muy importante para él. Roig estimuló entre la intelectualidad de vanguardia de la época la fundación de la Biblioteca Nacional, fundó las ferias del libro y desde la Oficina del Historiador trabajó porque ese evento fuera un suceso para Cuba y especialmente para La Habana. También contribuyó al desarrollo de un sistema de bibliotecas circulantes y generó ese movimiento alrededor del libro y la literatura porque tenía la percepción de que el desarrollo intelectual era fundamental para el progreso de una nación como Cuba. Esa herencia la recibe el Historiador de la Ciudad de La Habana, Eusebio Leal Spengler.

¿Cómo asumió entonces Leal las ideas de Roig en torno a la promoción artística y literaria?

Nuestros estudios han demostrado que las bases fundamentales del sistema comunicacional y de promoción literaria y artística desarrollado hoy por la Oficina, nació de esa percepción de Roig de que, incluso, el sistema de bibliotecas formara parte del mecanismo de sensibilización y promoción de los valores patrimoniales. En el caso de Leal, la continuidad fue grandiosa, porque la Oficina generó un Sistema de Bibliotecas Públicas y Especializadas, al que se unió la realización de publicaciones propias.

Cuando desde Boloña podemos reeditar publicaciones de otros tiempos o exhibir una colección bibliográfica y de libros de muy diversas temáticas, todas con una honda conexión con la cultura cubana, tenemos que decir que eso también fue gestado, concebido y animado por Emilio Roig, quien encontró en Eusebio Leal un discípulo privilegiado de vanguardia, que no solo continuó su obra, sino que la multiplicó con creces.

Así, se fundó Ediciones Boloña, como una editorial que tenía que ser el eco y reflejo de la concepción de la Oficina del Historiador y, en especial, del Historiador, sobre el arte, la literatura y la historia del país. Leal siempre decía que había que preservar la memoria intelectual de Cuba, eso para él fue un derrotero determinante que condicionó un crecimiento exponencial de la editorial en el tiempo. Han sido décadas de compromiso; celebramos recientemente los 25 años de Boloña, gracias al trabajo acumulado de muchos profesionales – como el gran fundador Pedro Juan Rodríguez-, que han llevado hasta hoy esa casa editorial, distinguida en el mundo intelectual y de la cultura como un sello de publicaciones excepcionales. En ese sentido, ha sido debidamente premiada y reconocida en muy diversos eventos relacionados con el libro y la lectura.

El Centro Histórico será otra de las sedes dentro del amplio programa de esta edición de la Feria. ¿Qué importancia tiene para la parte más antigua de la ciudad ser escenario de este acontecimiento?

Para nosotros el deber de continuar la tradición que hemos heredado de Roig y Leal es fundamental. Por eso, el hecho de que la Feria Internacional del Libro tenga al Centro Histórico como un escenario natural y que lo comparta con el tradicional Castillo de San Carlos de La Cabaña, es fundamental y coherente. Coherente con todo el sistema de bibliotecas y librerías de Boloña, con todo este entorno de desarrollo cultural y literario, con la existencia de Casas no solo destinadas a naciones, sino también a la cultura cubana y universal. Coherente también con los valores literarios y del pensamiento escrito, promovidos desde la Dirección de Patrimonio Cultural, porque cuántas presentaciones de libros, coloquios e intercambios no han existido a lo largo de estas décadas en todos esos escenarios de La Habana Vieja.

Que el Centro Histórico se abra y reciba a todas esas personas que trabajan alrededor del libro y la lectura, es algo valioso pues, de cierta forma, rendimos homenaje a Roig y a su empeño porque el libro estuviera presente en este entorno tan antiguo. También estamos rindiendo homenaje a Leal, que fue un promotor apasionado del libro y la lectura. Él decía que era un objeto de culto, de veneración y de inspiración. Ahora que hablamos de reforzar la espiritualidad de los cubanos, se debe potenciar cada vez más. Nada mejor que se le regale la Feria del Libro a las cubanas y los cubanos en el sitio donde se produjo la primera de ellas en nuestro país; y que La Habana Vieja vuelva a transformarse en un escenario de diálogo con el libro y sus cultores, con los lectores y los fanáticos de la literatura.

¿Cuáles son las alianzas que sostienen las instituciones patrimoniales de la OHCH con México, país invitado de honor?

La Oficina ha desarrollado una relación siempre entrañable y creciente con México. Tenemos el honor de que Leal presidiera la Sociedad Cubano-Mexicana de Relaciones Culturales durante muchos años, y también que liderara la representación de la Asamblea Nacional del Poder Popular Cubano, ante el Senado Mexicano. Nuestro Historiador se consagró largos años a la promoción de la cultura mexicana en nuestro país y la promoción de la cultura cubana en México. Eso hizo que en un momento determinado se fundara la Casa del Benemérito de las Américas Benito Juárez, donde han sucedido innumerables presentaciones de libros y actividades relacionadas con este universo de la lectura y las investigaciones acerca de las relaciones Cuba-México. Todo a través de esa magia que tiene el libro y que el director fundador de la institución, Miguel Hernández, ha sabido sostener en el tiempo, con el apoyo permanente de Leal.

El diálogo cultural con México era una prioridad para el Historiador, porque reconocía en ese país una empatía cultural con la nación cubana que siempre colocaba en lugar de privilegio. No hay que olvidar que también la vanguardia intelectual cubana, incluido Emilio Roig de Leuchsenring, tuvieron tradicionalmente una relación muy profunda y estrecha con la vanguardia cultural mexicana. Se puede seguir la saga de esa historia, pues desde sus períodos iniciales la Oficina del Historiador ha tenido a México como un país de referencia.

Tampoco se puede excluir la presencia de José Martí como un admirador de esa cultura, quien publicó, vivió y trabajó en el ámbito intelectual mexicano. Es una relación que pasa por la gran obra periodística del Apóstol y que llega a nuestros días, porque no se debe olvidar todo lo que representa México para Cuba desde el punto de vista político y de hermandad. La tierra azteca fue el escenario de la preparación de la insurrección que liberó a Cuba y la convirtió en un país independiente. Leal siempre tuvo claro que la Casa de México debía ser ese puente tendido a las relaciones, un escenario abierto, que potenciaremos en esta Feria del Libro.

¿Qué particularidades trae Ediciones Boloña para la Feria?

Ediciones Boloña asumirá todos los días su espacio tradicional en la calle de madera en la Plaza de Armas, en el portalón de la entrada del antiguo Palacio de los Capitanes Generales. Mientras que el soportal del Palacio del Segundo Cabo será el sitio donde nuestras publicaciones podrán ser adquiridas por los visitantes. De igual forma, las tradicionales librerías del Centro Histórico, venderán nuestros productos.

Además, este año refrendamos una práctica que siempre animó el Dr. Eusebio Leal, y es que abriremos el escenario habitual de Boloña a todas las producciones de libros y revistas de la Red de Oficinas del Historiador y del Conservador de la República de Cuba, por lo que se producirán las presentaciones de títulos que han aportado a la literatura y al pensamiento cubanos otras oficinas del Historiador y del Conservador.

También estarán disponibles los títulos presentados durante la Feria por los 25 años de Boloña, en el pasado noviembre, entre los que se encuentran La colección del Museo Nacional de la Cerámica Contemporánea Cubana y Art Déco en La Habana Vieja, de Alejandro Alonso; Aspectos constructivos en la rehabilitación de bienes inmuebles, de Pedro Rodríguez Sánchez; Más luces y sombras, de Estrella Díaz; Huellas sobre la ciudad. Sueño de papel, de Ileana Mulet; La Habana, dimensión arqueológica de un espacio habitado, en coedición con Ediciones Polymita, y La Revolución de 1868. Estudios históricos de la Academia de la Historia de Cuba. Y como buena noticia la aparición de los primeros e-books (libros digitales) que colocan a la editorial Boloña en el camino de los más contemporáneos soportes para la promoción del libro y la lectura.

 

 

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