Por Patricia Carolina Alfano Leonard

El sitio web Habana Cultural se ha acercado al colectivo de especialistas de esta institución, insertada en la red de museos de arte de la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana, (OHcH) y en especial a su directora Sadys Sánchez, con motivo del bicentenario de la muerte de esta destacada personalidad.

La valiosa colección que identifica al museo fue adquirida por el coleccionista privado Julio Lobo Olavarría, hacendado multimillonario cubano vinculado al negocio del azúcar en la Isla. Conocido como el Zar del azúcar en Cuba, dedicó parte de su fortuna a adquirir obras de arte relacionadas con la época napoleónica, en las mejores casas de subastas de Europa y Estados Unidos.
El museo cuenta con una colección exótica, atípica del mundo francés decimonónico. El visitante curioso puede disfrutar entre sus colecciones de 3000 piezas, categorizadas en grabados, armas y equipo militar, artes decorativas, numismática, pintura y dibujo, mobiliario, escultura, objetos históricos y textiles.

Este año de suma importancia para la comunidad napoleónica mundial, diversos museos, galerías, centros culturales y otros sitios que conservan la memoria de Napoleón Bonaparte han preparado un importante programa para conmemorar el bicentenario de su muerte. En ese sentido y en el marco de la compleja situación mundial por la pandemia de la Covid-19 que ha volcado el trabajo de los espacios patrimoniales a la virtualidad, el Museo Napoleónico se suma a esta conmemoración con un programa de acciones culturales.

Entre las piezas se puede mencionar la sobrecama en la que muere el Emperador; el reloj de bolsillo que marcó sus últimas horas, hecho de oro con la técnica de esmaltado en su esfera de cloisonné; mechones de cabello que fueron entregados a todo el séquito que lo acompañó en sus últimos días; un molar de Bonaparte, extraído en 1821; su cepillo de dientes; el buquet de siempreviva de los jardines de Ludwing que él mismo sembró y un pedazo de roca de la isla de Santa Elena.
Además, se exhiben piezas únicas de la institución como la mascarilla mortuoria de yeso de las arcillas de la propia isla, tomada por su médico de cabecera Francisco Antonmarchi después de las 48 horas de muerte y que sirve de réplica para otras, de las cuales el museo posee en bronce; el catalejo que uso el Emperador en la isla para divisar todo lo que le rodeaba en el lugar y el bicornio, que fuera uno de los últimos usados por este en su uniforme.
De igual forma, dentro del programa, se incluyen actividades de Estados Unidos, Canadá y algunas naciones europeas. Desde la propia isla de Santa Elena se prevé un gran concierto con misas y recordatorios a este genio militar. También, se llevarán a cabo exposiciones online y presenciales, conciertos de música clásica con partituras de personalidades que compusieron para Napoleón, como por ejemplo Ludwig van Beethoven y conferencias sobre la última etapa de su vida.
Es así, que Habana Cultural le invita a participar tanto de la exposición organizada por el Museo Napoleónico, como del conjunto de acciones que nivel mundial recuerdan a quien sería, luego de Jesucristo, la personalidad más estudiada del mundo.