Pelusín del Monte y Alelé animan exposición de El Arca

Por Teresa de Jesús Torres Espinosa

Tras vencerse obstáculos y, en medio de las difíciles condiciones epidemiológicas que atraviesa el país por la pandemia de la Covid 19, se abrió este domingo la exposición permanente de El Arca Teatro – Museo de títeres çon personajes que han acompañado a varias generaciones de cubanos, como Pelusín del Monte o Alelé, y exponentes de otras partes del mundo, entre ellos, los Wayang, de la Isla de Java, en Indonesia.

De esta manera, se materializó un sueño muy acariciado por el Historiador, Dr. Eusebio Leal Spengler, de llenar de títeres la antigua Casa Pedroso, situada en Obrapía y Avenida del Puerto.

Al pronunciar las palabras centrales de la sencilla ceremonia en El Arca, Michael González, director de Patrimonio Cultural de la Oficina del Historiador de la Ciudad (OHCH), evocó la figura del Dr. Leal Spengler, alma y vida de este proyecto, quien tuvo la idea de crear un museo para conservar el patrimonio de los títeres, en un inmueble donde radicó por un tiempo su oficina, antes de su última morada en la Casa de Arango y Parreño, en Amargura núm. 65.

González aseveró que “la Oficina debe abrir todas las puertas al rescate del patrimonio, sumar a instituciones como la Uneac, a los artistas del títere. Todos tienen aquí un espacio, especialmente los niños, quienes disfrutarán de un arte que para nada debe ser considerado menor”.

Enfatizó González que el trabajo, con y para los pequeños, ha sido priorizado en el programa sociocultural y comunitario que desarrollan las instalaciones de la OHCH, inculcado por el Dr. Leal y que debe mantenerse.

Rigel González Herrera, especialista al frente de la institución, nos manifestó que “inaugurar ahora esta muestra permanente en El Arca Teatro – Museo de títeres constituye un hito en el desarrollo de ese recinto, en tanto garantiza una relación mucho más cercana y habitual con el público, y permite exponer una cantidad mayor de piezas, en una curaduría de lógica más general, con lo que el museo cumple con uno de sus más importantes objetivos: la socialización del Patrimonio”.

La exposición consta básicamente de títeres, aunque hay también algunos bocetos de importantes diseñadores y elementos de utilería y vestuario acompañados de materiales infográficos y didácticos e interactivos, para que los visitantes experimenten el placer de animar un títere.

Como cierre del primer momento de inauguraciones de esta jornada dominical, se entregó el reconocimiento Aniversario 60 de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM) a la OHCH, por la labor que esta siempre ha realizado a favor de quienes son la esperanza del mundo.

Seguidamente, fue reabierto uno de los sitios más visitados de la otrora villa de San Cristóbal de La Habana, que recibió una dedicada rehabilitación: el Museo del Chocolate, en la esquina de las calles Amargura y Mercaderes.

El inmueble, que cumple las funciones de unidad gastronómica al poner a disposición del público productos derivados del cacao cubano, es, a su vez, un museo, donde el público puede apreciar piezas de los Museos de la Ciudad, de Arqueología y Colonial, entre otras instituciones de la OHCH.

Además de un atractivo mobiliario y un diseño mucho más funcional, ahora el inmueble tendrá novedosos moldes, venderá diferentes modalidades para la degustación del chocolate –chocolate caliente y frío, con leche y amargo; chocolate azteca, el tradicional y el mezclado con jengibre–, y ofrecerá servicio a domicilio, entre otras propuestas.

La Casa de la Cruz Verde, antigua residencia de los Condes de Lagunilla, surgió en el siglo XVIII; en 1740 se le colocó una cruz de ese color de doble brazo, la cual distinguió a la vivienda en esa época. El sitio era punto de partida de la procesión del Santo Vía Crucis, peregrinación católica de la Semana Santa. En 2003 nació allí el Museo del Chocolate, inspirado en su homólogo de la Plaza Real de Bruselas, en Bélgica.

La última de las obras abiertas este domingo fue también un sueño del Historiador de la Ciudad. Un grupo multidisciplinario del Departamento de Inversiones Plaza Vieja hizo posible la apertura de la sala Hipólito Hidalgo de Caviedes, en Amargura núm. 70, cuyo centro es el bello mural del destacado pintor español (1902 -1994), quien vivió en Cuba durante muchos años, donde permanece parte de su obra mural.

El visitante queda atrapado con una pieza de gran formato, que exhibe una hermosa vista panorámica de la antigua urbe, y también puede conocer información del artista y su obra, con recursos tecnológicos como la Wi-Fi, infografías y una gráfica mediante el recurso de realidad aumentada.

Para cerrar la mañana dominical de inauguraciones de obras, destinadas al disfrute de los pobladores de todas las edades, los presentes disfrutaron de la actuación de Harold López-Nussa, William Roblejo y Ruy Adrián López-Nussa, quienes interpretaron una habanera compuesta por Harold en homenaje al eterno Historiador de la Ciudad, Dr. Eusebio Leal Spengler.

A la apertura de las tres instalaciones asistieron el primer secretario del Partido y el Gobernador de la capital cubana, Luis Antonio Torres Iribar y Reynaldo García Zapata, respectivamente; y Fernando Rojas, Viceministro de Cultura, entre otras autoridades del Partido y el gobierno de La Habana Vieja, artistas y colaboradores de la OHCH.

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