Quinta de los Molinos imparte talleres por whatsApps

Por Teresa de Jesús Torres Espinosa

La difícil situación epidemiológica que vive el país, a causa de la Covid 19, impide que numerosos museos e instituciones de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana desarrollen de manera presencial su programa sociocultural. En este caso se encuentra la Quinta de los Molinos, que con sistematicidad emprende numerosas acciones dirigidas a sectores vulnerables de la población: niños, jóvenes, personas discapacitadas y de la tercera edad.

Sin embargo, como alternativa, la institución ha acudido a los espacios virtuales y aplicaciones, entre ellas, whatsApps. En estos momentos, a través de esa plataforma de mensajería el centro ecológico ofrece 6 talleres para jóvenes, adultos y familiares beneficiarios del proyecto “Quinta por la inclusión social”.

Estas propuestas tienen el propósito de contribuir a la inserción social de un grupo de jóvenes con discapacidad intelectual y al desarrollo de habilidades, hábitos y valores que los preparen para la vida en sociedad. Los referidos talleres funcionan, de lunes a sábados, en dos horarios: de 10:00 a.m. a 12:00 m. (interacción y orientaciones a través del grupo que lleva el mismo nombre del proyecto) y de 5:00 p.m. a 6:00 p.m. (tiempo de compartir resultados por el privado de cada tallerista).

La distribución de los talleres, por días, es la siguiente: Lunes, Manualidades;

Martes, Jardinería; Miércoles, Pintura; Jueves, Estimulación psicopedagógica;

Viernes, Belleza, y Sábados, Autovalidismo.

Quienes deseen recibir más información sobre los talleres o matricular en ellos, pueden contactar con las especialistas de la Quinta de los Molinos, por los números de teléfóno: 54633604 y 54394895.

Monumento Nacional desde 1981, la Quinta de los Molinos está situada en la Avenida de Carlos Tercero. En sus predios abrió desde hace un tiempo el primer Mariposario de Cuba, donde el público puede admirar la belleza de las distintas especies y disfrutar de variadas propuestas culturales, que promueven la cultura científica y medioambiental y acercan a los visitantes a la naturaleza y su preservación.

En este pulmón verde de la ciudad se puede recorrer, además, el museo consagrado a Máximo Gómez, quien el 24 de febrero de 1895 –coincidiendo con el reinicio de las guerras independentistas cubanas–, luego de hacer su entrada triunfal en La Habana, se trasladó hasta la Quinta de los Molinos, donde estableció su residencia con la familia y su Cuartel General, que radicó allí unos tres meses, desde marzo hasta junio de ese año.

El recinto posee tres espacios expositivos: uno dedicado a su hijo, Panchito Gómez Toro; otro, a su esposa, Bernarda del Toro, Manana, y a su familia; y el tercero, consagrado al propio Generalísimo.

En el museo se exhiben objetos personales del prócer, entre ellos, sus espejuelos, navaja de afeitar, cuchara, tasa y plato; bolsa para municiones; la funda de su almohada; accesorios del equipamiento de campaña del estratega, así como su mascarilla funeraria, en yeso, realizada en su lecho de muerte, en 1905.

También se presenta la biografía de Máximo Gómez y la línea del tiempo de la Quinta de los Molinos, que debe su nombre a la antigua existencia de dos molinos utilizados para moler tabaco y obtener rapé.

 

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