METIDOS EN CASA de la Obra Pía, “Interior de la casa de la Obra Pía” (Caja de escalera)

Por: Dr. Arq. Daniel Taboada Espiniella

“Interior de la casa de la Obra Pía” (Caja de escalera)

La planta baja, tras entrar al zaguán con el espléndido y singular arco mixtilíneo, es fácil de dominar y transitarla desde un extremo del traspatio al otro con la caja de escalera que fue recuperada en toda su magnificencia, con pasos monolíticos de piedra, soportados por una recia estructura de vigas de madera. Fue necesario numerar y desmontar los pasos, reconstruir la estructura soportante y volver a colocar en su sitio cada losa o escalón.

El espacio propio de la caja de escalera es uno de los más interesantes y ricos en decoración de la casona y estaba totalmente desvirtuado en los años 60, era solo tránsito para llegar a la crujía añadida y circular al resto de los niveles por otras escaleras secundarias, situadas al fondo de la parcela comprada a Antonio Montaña, vinculada al traspatio y las caballerizas. Los estudios previos de Weiss, las cenefas, las excavaciones, la apertura en planta baja del arco de acceso desde la galería del patio y la propia primera rama de escalera conservada, hicieron posible recuperar fielmente la fisionomía de esta circulación vertical, única que vincula los espacios jerarquizados para uso y disfrute de los propietarios y sus privilegiados invitados.

Tres de los cuatro paredones que conforman la planta rectangular tienen enormes ventanales de vanos adintelados con carpintería de reja de balaustres torneados de madera y hojas paneladas, una (la que es paralela a Mercaderes) con diseño propio del siglo XVII y otras con diseño propio del siglo XVIII. La cuarta pared está aligerada por tres espectaculares arcos trilobulados, dos dando a la escalera y otro a un pequeño local anexo en planta alta, siempre reconocido como capilla privada u oratorio, al que se accede por una carpintería con luceta de madera recortada que permite la circulación del aire. Los restantes dos arcos trilobulados uno es el acceso a la galería superior y el otro, con baranda, es un excelente observatorio de la totalidad de la escalera de tres tramos y dos descansos, ejemplo de hacer barroco, con el espacio fluyendo desde el patio y sus galerías a la escalera y viceversa.

El arco de llegada a la planta alta, está flanqueado por dos pilarotes escultóricos que pueden formar parte de un mito referido por Weiss de “dos esculturas enmarcando la rama inicial en sendos nichos”. Estos pilarotes estaban recubiertos de muchas manos de pintura de aceite y polvo, muestra del abandono a que habían llegado las áreas de alquiler devenidas solar sin un mínimo de condiciones. Se encargó de su limpieza un destacado artista del pirograbado, pintor y creador de una fauna de ciencia ficción, el amigo Arturo Buergo. Después de la tercera o cuarta limpieza a mano con bisturí de cirugía, aparecieron en ambas piezas inscripciones que reunidas dicen  “Valentín fecit, Año de 1781”, año clave por la obtención del título y escudo del Marqués de Cárdenas de Monte Hermoso, y coincidió con investigaciones de archivo del historiador Pedro Herrera López, otro de los fundadores de aquel grupo del Equipo Técnico de la Comisión Nacional de Monumentos, que luego pasaría al Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología (CENCREM).

El gran puntal libre interior de la caja de escalera permite óculos de ventilación e iluminación que abren sobre el nivel de azotea. Debido a su importancia, este local recibe falso techo de tabloncillo y masilla de cornisas maduradas y en los ángulos sendas pechinas que pudieron tener pinturas decorativas y un plafón central. (Continuará el próximo jueves)

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Equipo de trabajo:

MsC. Marbelys Giraudy Gómez

Dr. Arq. Daniel Taboada Espiniella

MsC. Denny Cabrera Acosta

 

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