El Museo de la Pintura Mural, único de su tipo en Cuba

Por Teresa de Jesús Torres Espinosa

La casa de Obispo 117-119 está considerada por los estudiosos como una de las más antiguas de La Habana. El inmueble, que, según documentos, perteneció a Antón Recio -uno de los vecinos más importantes de la ciudad del siglo XVI-, estuvo ubicada en el sitio más relevante de la otrora villa de San Cristóbal, frente a la Parroquial Mayor.

Desde el 16 de noviembre de 2006, allí se asienta el Museo de la Pintura Mural, perteneciente a la Dirección de Patrimonio Cultural de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHCH), el único de su tipo en Cuba y donde se promueve el valioso patrimonio pictórico-arqueológico que atesora el Centro Histórico de la capital. Se exponen temas como la arquitectura, la historia, la conservación de bienes patrimoniales y el arte rupestre.

En entrevista para el Programa Cultural, Antonio Quevedo, su director, nos explicó que, con un amplio concepto y la imposibilidad de agrupar en sus salones y galerías todos los exponentes referidos a este oficio-arte y sus técnicas, el museo trasciende los límites del inmueble, además de que ha primado el concepto de restaurar y conservar las pinturas murales en las construcciones que las posean. Algunas muestras pictóricas que se exhiben en la instalación provienen de rescates arqueológicos en viviendas muy deterioradas, o de espacios donde las nuevas funciones ponían en peligro la conservación de este patrimonio.

En 2013 el centro cerró sus puertas para una reparación capital y reabrió en noviembre de 2018. Ahora tiene una extensión mayor, pues ocupa también el sitio donde antes se encontraba la librería El Navío. Con sus marcados valores pictóricos y atractivos aposentos, ya está abierto completamente al público, aunque en estos momentos solo la planta baja posee un montaje museológico en correspondencia con los tiempos actuales, que estuvo a cargo del Estudio de Arquitectura y Diseño Proporciones.

Tras un largo tiempo, se pudo exhibir al público la letrina, sitio arqueológico, que, a finales de los años 70 de la pasada centuria, realizara en esta casa el arqueólogo Leandro Romero Estébanez, —fundador, junto al Dr. Eusebio Leal Spengler, del Gabinete de Arqueología. A la vez que se restauraron todas las pinturas murales, salieron a la luz otros elementos ocultos de la edificación, lo cual evidencia una investigación más profunda en la pintura mural.

La nueva museografía mantuvo al quitrín, medio de transporte emblemático del siglo XIX, y en otros espacios puede apreciarse, además, el testigo arqueológico de un muro mixto, correspondiente a los primeros momentos constructivos del inmueble, levantado mediante  ladrillos de adobe unidos y reforzados por morteros de cal y entramados de madera. En el otro extremo de la pared se puede contemplar una extracción de pintura mural, con temática religiosa, proveniente de la capilla del inmueble en Tacón núm. 8. Se exhiben, igualmente, los antiguos pisos de baldosa republicana y azulejos en paredes.

La casa, que ha sido escenario del rodaje de dos películas emblemáticas —Cecilia Valdés, de Humberto Solás, e Inocencia, de Alejandro Gil— ahora expone dos audiovisuales: uno dedicado a la historia del inmueble; y el otro, a mostrar cuestiones generales de la pintura mural universal de Cuba, concebidos por el Grupo de Diseño y Comunicación Ideambos.

La restauración del Museo estuvo a cargo del Grupo de Inversiones de Plaza Vieja de la OHCH. Para el venidero 16 de noviembre se aspira a tener completa la museografía del primer nivel, con vistas al próximo aniversario de la institución y el 500 cumpleaños de la otrora villa de San Cristóbal de La Habana.

De igual forma, en el museo se está fomentando un pequeño Centro de información, donde el visitante podrá encontrar literatura sobre la pintura mural y, en un futuro, tendrá la posibilidad de consultar un Registro de los inmuebles con pinturas murales, en el que trabaja Jorge Orta Figuera, museólogo del centro.

Programa sociocultural

Según se vaya avanzando en el proyecto museológico y museográfico, el Museo de la Pintura Mural seguirá incorporando las nuevas tecnologías, tan necesarias para atraer a los jóvenes. “Debemos ir llevando de manera coherente y al unísono, lo tradicional con las nuevas tecnologías”, señaló Quevedo. Por ejemplo, los jóvenes no leen paneles, pero le pones un ordenador y pasan horas instruyéndose, explicó.

A pocos meses de su reapertura, el museo desarrolla en la actualidad un Programa sociocultural, que aspira a consolidarse con el paso del tiempo, según nos informó Orta Figuera. “Tenemos vínculos estrechos con la Escuela Taller de La Habana “Gaspar Melchor de Jovellanos”. Sus alumnos desarrollan en la institución sesiones de trabajo en temas relacionados con la  conservación y la restauración de la pintura mural. El museo difunde, asimismo, su misión en el Centro a+ Espacios Adolescentes, donde se realiza el taller “Apreciación de la pintura mural”, un espacio en el que el adolescente también adquiere conocimientos sobre artes plásticas y desarrolla habilidades al respecto.

Figuera destacó, además, el espacio fijo S.O.S. arte rupestre, serie de audiovisuales para el público en general, los primeros miércoles de cada mes, conducido por el realizador de audiovisuales e investigador, Carlos Andrés García.

Día Internacional de los Museos

La institución se sumará a los festejos que, con motivo del Día Internacional de los Museos, encontrará ecos en los centros culturales de la OHCH. Como parte de esta celebración, el 17 de mayo, a las dos de la tarde, será inaugurada la muestra transitoria Tributo a Ángel Bello, considerado el padre de la restauración de la Pintura Mural en Cuba.

Quien visite esta exposición conocerá detalles de la dedicada vida de Ángel Generoso Bello Romero (La Habana, 1930), un mito de la restauración del patrimonio cubano; referencias de obras intervenidas por él, información sobre la extracción de una pintura mural (pieza permanente del museo) y un tema desconocido de su trabajo (copias de obras de arte con fines culturales).

Para el mes de noviembre, precisó el museólogo, tenemos prevista la apertura de otra muestra, que esta vez homenajeará a Juan  Carlos  Pérez  Botello  (Santa  Clara, 1964), en quien se resume el arte, la técnica y el oficio. Especialista en cantería, restauración de piedra, forja artística y estructuras tabicadas, este arquitecto cubano ha validado un estilo propio en numerosos murales en el Centro Histórico habanero y otros inmuebles representativos de la ciudad. Dirige actualmente la Escuela Taller “Gaspar Melchor de Jovellanos”; al decir de Elisa Serrano, investigadora y profesora de varias generaciones de restauradores de pintura mural, Botello es un hombre del renacimiento.

En los próximos meses de julio y agosto el centro retomará su participación en el programa de verano Rutas y Andares para Descubrir en Familia, que organiza la Dirección de Gestión Cultural de la OHCH. Desde el 2006, cuando abrió el museo, y hasta su cierre en el 2013, esta propuesta cultural fue recibida con gran aceptación por el público, debido a las temáticas arqueológicas, arquitectónicas e históricas que pueden tratarse desde esta notable construcción habanera.

Hoy, el Museo de la Pintura Mural deviene invitación para efectuar recorridos temáticos. Sin duda alguna, luego de visitar este inmueble el espectador podrá realizar sus propias incursiones por la añeja urbe y otras ciudades patrimoniales del país; observará con más detenimiento las decoraciones de instituciones que atesoran un valioso patrimonio pictórico.

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