Somos Uno– Viviente: la unión que reveló cómo la inclusión puede multiplicar el amor

Por Iralia Mestre Ramos

Un Andar Infantil por la inclusión social, organizado por el proyecto Somos Uno, de Rutas y Andares para descubrir en familia del Centro de Gestión Cultural de la Oficina del Historiador de La Habana y amenizado por Viviente, la propuesta del artista callejero, Alberto Sánchez Castellón, generó un inusual y armonioso ambiente de aceptación, comprensión y amor que se apoderó de varias instituciones del Centro Histórico.

Somos Uno fue el nombre escogido para él y, aunque todos los andares infantiles son especiales, este lo fue mucho más y de una manera muy particular, principalmente por sus invitados: niños y jóvenes con discapacidad intelectual de la Escuela Especial Adelaida Piñera, y jóvenes pertenecientes al  proyecto Quinta por la Inclusión Social.

Resulta que estos muchachos no se limitaron a ser espectadores solamente. Varios de ellos también regalaron arte gracias a otra interesante propuesta: el Psicoballet. En el patio del Liceo Artístico y Literario de la Habana bailaron y asombraron a los presentes con la danza Rumba Cubana.

Pero el patio del liceo no solo fue escenario del baile de los pupilos de la Quinta de los Molinos, aquí también se produjo entre ellos y las estatuas vivientes El Marciano Llegó ya y La Dama de la Buena Ventura una cálida y mágica relación donde se intercambiaron besos, abrazos, juegos, algarabía, ternura y se multiplicaron las fotos y las expresiones adorables.

Sucedieron también cosas muy simpáticas, en cuatro ocasiones las estatuas tuvieron que esconderse porque algunos se asustaban y cuando al poco rato aparecían nuevamente, los mismos que tenían miedo se les acercaban para saludarlos.

En este mismo patio se realizó la exposición fotográfica Viviente historia de una estatua, del proyecto Viviente, la presentación de la interesante muestra estuvo a cargo de los Niños Guías del Patrimonio, quienes revelaron al público presente cada uno de los personajes creados por Alberto Sánchez que mostraban las imágenes, así como sus peculiaridades e historia: El Levitador, Brindis de Sala, Caridad Suárez, el Hombre sin Cabeza, además de la Dama y el Marciano.

A cargo de estos singulares guías estuvo también el anuncio del audiovisual Vivientes, esta vez en el interior de la Casa de la Poesía, y justo minutos antes de que este comenzara a transmitirse, se produjo la entrega al proyecto Somos Uno de la pieza fotográfica Que la paz divina ilumine tu alma, que le fue donada por Viviente.

Visto el audiovisual, los participantes se trasladaron al Museo de Arte Colonial para disfrutar de la simpática obra Por los caminos del Mundo, magníficamente interpretada por Espacio Teatral Aldaba, bajo la dirección de Irene Borges que provocó carcajadas, asombro, caras alegres, gritos y muchos aplausos.

El escenario final del memorable Andar Infantil Somos Uno fue La Plaza de La Catedral donde se identificaron las personas a las cuales los caricaturistas de la conocida publicación humorística Palante habían dibujado y les fueron entregados a estas los retratos.

A la par de que esto sucedía, el arte silencioso y místico de la Dama de la Buena Ventura entregaba tiernos gestos y mensajes de bienaventuranza; mientras el futurista y alegre El Marciano llegó ya, regalaba malabares y simpáticas poses.

Y al final entre agradecimientos a los presentes y a todos los que hicieron posible la actividad; en medio de la algarabía, expresiones de sublime ternura y una avalancha de globos, terminó el encuentro. Uno más que demuestra cuán enriquecedora puede ser la interrelación entre el arte callejero y las instituciones.

Lo cierto es que el ambiente sano, cálido, amoroso, de comprensión, los rostros felices de esos niños y jóvenes y el agradecimiento de sus familiares son, según los artistas, el mayor premio a su trabajo y la total certeza de que están haciendo algo maravilloso, que a su vez alienta y le da sentido a su arte y a sus vidas.

Para el resto de los asistentes quedó claro, por otro lado, que la unión familia-escuela-Somos Uno-Viviente que se produjo en las tres instituciones de la Habana Vieja mencionadas, reveló como la aceptación, la dedicación y la inclusión pueden multiplicar el amor.

 

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