Recuerdan fusilamiento de los estudiantes de Medicina

Por Teresa de Jesús Torres Espinosa

El Dr. Félix Julio Alfonso López, Coordinador Asistente del Colegio San Gerónimo de La Habana, evocó el aniversario 145 del fusilamiento de los estudiantes de Medicina, en el tradicional acto que organiza la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana con la presencia de museólogos, historiadores, estudiantes y descendientes de canarios.

El ensayista, historiador y profesor universitario rememoró aquella terrible barbarie cometida por el colonialismo español, en un momento particular de la Guerra de los Diez Años. Manifestó que ocho inocentes jóvenes fueron conducidos al paredón de la muerte en la explanada de La Punta en la capital cubana, por el supuesto delito de haber profanado la tumba del reaccionario periodista español Gonzalo Castañón, director del diario La Voz de Cuba, muerto en 1870 en Cayo Hueso en un encuentro a tiros con un patriota cubano.

Muchos años después se supo que esa tumba nunca se mancilló, si no que ese fue el pretexto encontrado por el régimen español para dar, de manera bárbara, un escarmiento a la población, expresó, y se refirió a la actitud digna del capitán canario Nicolás Estévanez, quien se opuso a esta injusta decisión, y a la del capitán Federico Capdevila y Miñano, que actuó como defensor de oficio en el primer juicio, acusó a los verdaderos criminales y reclamó respeto a la verdad y a la ley.

El día del escalofriante fusilamiento, las descargas mortales llegaron hasta el café de la Acera del Louvre, en ese entonces un sitio de estancia y conspiración de lo más selecto de la juventud criolla habanera. Al escuchar el sonido de los disparos Estévanez, que se encontraba en ese sitio de La Habana extramuros, en gesto de protesta quebró su espada y renunció a su carrera militar.

El español Federico Capdevila, testigo ocular de una de las dos vistas que se le siguieron a los estudiantes de medicina de la Universidad de La Habana, tuvo el valor de pronunciar su alegato a favor de los acusados impunemente, cuando los españoles del Cuerpo de Voluntarios clamaban sangre.

Cada año el pueblo cubano organiza actos patrióticos en recordación de los estudiantes, que fueron fusilados injustamente, por el supuesto crimen de haber arrancado una flor en el Cementerio de Espada. Como ya es tradicional, La Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana se suma a ese homenaje, siguiendo la tradición que el Historiador, Dr. Emilio Roig de Leuchsenring, iniciara en 1937.

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