Renace el Liceo Artístico y Literario de La Habana

Con la rehabilitación del Liceo Artístico y Literario de La Habana los cubanos recuperan uno de los palacios más bellos y majestuosos del Centro Histórico de la capital, que abre una galería visual a la emblemática Plaza de la Catedral, mientras desde su puerta principal se accede al gran mural que recuerda a pensadores, poetas, escritores, músicos, artistas, quienes en distintos momentos frecuentaron el Liceo y cuya labor conformó el pensamiento cultural cubano y sentó las bases de la identidad nacional.

En la inauguración del centro cultural intervino el Excmo Sr. Masaru Watanabe, Embajador de Japón en Cuba, quien manifestó el honor de participar en la apertura de un proyecto realizado en cooperación con el gobierno de Japón.

Indicó que el proyecto tiene como principal objetivo proveer de equipos digitalizados de última generación a la biblioteca y mediateca de la instalación. Con estas facilidades los cubanos y visitantes de otros países podrán acceder a la historia, el arte y la cultura de Cuba. Sugirió, además, que en los espacios del inmueble podría proyectarse cinematografía japonesa, y organizarse exposiciones tradicionales y contemporáneas del país del sol naciente. “Las posibilidades no tienen límites”, afirmó y seguidamente apuntó: “Espero que este centro cultural sea una base estratégica para la promoción de las culturas cubana y japonesa”.

Destacó que Japón ha colaborado en otras ocasiones con la OHCH, como el Planetario de La Habana, en 2009, y adelantó que se está preparando un proyecto para divulgar la cultura japonesa mediante programas de televisión. Recordó las múltiples propuestas culturales que se efectuaron en 2014, en recordación de los 400 años de la llegada del primer samurai a La Habana. “Desde ese entonces se han venido estrechando lazos en lo político, económico y cultural”, concluyó.

En tanto, el Historiador de la Ciudad de La Habana, Dr. Eusebio Leal Spengler, se refirió al esfuerzo en la reparación de la casa, que duró varios años. El palacio del Marqués de Arcos, dijo, forma parte del conjunto de la plaza de la Catedral de La Habana, la cual está rodeada por un grupo de palacios e instituciones que hoy son parte del patrimonio nacional.

Agradeció a los especialistas de la Empresa Puerto Carena, a los arqueólogos, a los restauradores y proyectistas que intervinieron en la realización de esta obra, y de manera especial al gobierno de Japón, por la donación cultural para el equipamiento audiovisual del nuevo Liceo Artístico y Literario y “por el celo de sus técnicos y especialistas, que durante varios días nos han acompañado montando las tecnologías y preparando las condiciones para que la cultura universal, la nuestra y también la de Japón, puedan en su momento enfrentarse”.

Manifestó que este centro cultural se une a otros empeños de gran trascendencia como el Mozarteum de La Habana, la red de bibliotecas de la oficina, la red de museos, antiguos palacios y castillos, la restauración del Centro Histórico, de sus teatros, del Capitolio emblemático y de otros sitios públicos que hoy son el orgullo de los cubanos y de La Habana.

“Gracias a todos los que han trabajado; a los admiradores; a los que alientan. Tengan fe y confianza, trabajen con paciencia, enamórense de su trabajo. Solo el amor salva, esa es la compensación más importante”, sentenció el Historiador de la Ciudad.

Reparación capital

Después de permanecer cerrado durante mucho tiempo, el antiguo palacio del Marqués de Arcos recibió una reparación capital, que partió de una investigación histórica. Abarcó levantar todos los techos, salvar las vigas de madera que estaban en buen estado y devolverle el mismo sistema constructivo de vigas de madera y tablazón con tejas criollas, según explicó la arquitecta Norma Pérez-Trujillo Tenorio, inversionista de la obra.

La rehabilitación del inmueble estuvo a cargo de trabajadores de Puerto Carena, empresa de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHCH), aunque también intervino la mano creadora de  artistas, arqueólogos, historiadores, proyectistas e inversionistas.

Despierta el interés del visitante un aljibe en el patio central de la edificación. Según investigaciones arqueológicas, se descubrió la conservación de parte de la estructura del antiguo aljibe del inmueble y se determinó mostrar como un sitio arqueológico. Ese aljibe era parte del sistema de almacenamiento de agua de la casa en épocas de la colonia, de poca profundidad porque se encontraba en la Plaza de la Ciénaga.

Un poco de historia

La antigua edificación del Marqués de Arcos posee su principal entrada por la calle Mercaderes, por donde se accede al zaguán, el patio y los locales que tipifican la casa colonial habanera. Resulta singular e interesante por el hecho de tener otra fachada que da a la Plaza de la Catedral.

A inicios del siglo XVIII habitó la casa el doctor Francisco Teneza, ilustre galeno que practicó por muchos años en la ciudad y fue reconocido por la Corona con el título de Protomédico de La Habana. Solicitó al Cabildo la autorización para ampliar su casa; sin embargo, fue don Diego de Peñalver y Angulo, Tesorero de la Real Hacienda, quien reconstruyó la edificación de altos y bajos y recibió licencia del Capitán General para fabricar portales, tomando para ello 4 varas del área de la plazoleta.

Al fallecer don Diego de Peñalver, en 1771, heredó la casa su primogénito Ignacio de Peñalver y Cárdenas, que obtuvo el título de Marqués de Arcos por Real Despacho del 15 de noviembre de 1792. A partir de entonces se conoció como la casa del Marqués de Arcos o de los Marqueses de Arcos dada la permanencia en el lugar de tres de ellos.

Peñalver y Cárdenas realizó transformaciones en el inmueble e instaló en él la Tesorería, nombre con el que también se bautizó poco después. Alternó esta función con la residencial hasta que la familia se trasladó a mediados del siglo XIX a su palacio de Inquisidor y Acosta.

En 1828 la Administración de Correos alquiló la casa, y permaneció en ella hasta 1842. Quizás, el buzón hallado por la calle Mercaderes durante el proceso de restauración actual, y señalado luego con el mascarón, corresponda al período en que la casa acogió esa actividad.

En 1844 la edificación acogió a la Sociedad del Liceo Artístico y Literario de La Habana, fundado por iniciativa de Ramón Pintó, junto a otros patriotas cubanos. Se trata de una construcción de gran belleza y magnificencia e impresiona por sus grandes espacios, su escalera en forma de bóveda, poco común en las casas domésticas de ese período y por sus ventanales que dan a la Plaza de la Catedral, los cuales rematan en las grandes vidrieras de colores en forma de mediospuntos.

El Liceo Artístico y Literario de La Habana cerró sus puertas en 1869, pues iniciada la guerra de independencia muchos de sus miembros abandonaron el país o se integraron al Ejército Libertador.  En el mural de la Calle Mercaderes, frente a la puerta principal de la Casa, aparecen reflejados pensadores, poetas, escritores, músicos, artistas, que en distintos momentos frecuentaron el centro cultural y que  estuvieron ligados al desarrollo del pensamiento y la cultura cubana en momento tan importante en que se forjaba nuestra identidad.

 El Liceo instituyó el antiguo Teatro Nacional, posteriormente propiedad del Centro Gallego y los certámenes sobre ciencia y literatura, efectuados para promover estas ramas del conocimiento. Contó con el órgano oficial El Artista, y después, con el periódico El Liceo de La Habana, portavoces de las grandes figuras que en la Isla difundían el amor por las bellas artes y las letras y proclamaban sin temor su adhesión a Cuba.

También la antigua mansión del Marqués de Arcos albergó una escuela de pintores y muralistas, y experimentó importantes modificaciones. Con el estallido de la Guerra de los Diez Años, en 1868, y la muerte de Ramón Pintó, en 1869, el Liceo comenzó a languidecer hasta su total desaparición. Luego este se convirtió en sede de distintos negocios que instalaron allí sus oficinas y almacenes, y después, como tantas otras mansiones coloniales, devino casa de vecindad.

Mediante el Decreto Ley núm. 693, el 23 de octubre de 1934 fue declarada la Catedral de La Habana y los edificios que la rodean Monumento Nacional. Por sus valores históricos, arquitectónicos y urbanísticos, la antigua casa del Marqués de Arcos posee Grado de Protección I.

Entre las funciones que tuvo en las últimas décadas sobresale la de haber sido sede, en 1982, del Taller Experimental de la Gráfica.

Vida cultural del Liceo

 La función principal del centro será recuperar la vida cultural que tuvo la edificación durante un período de la segunda mitad del siglo XIX. El proyecto cultural que allí se desarrollará une las propuestas del Museo de Arte Colonial y la Casa de la Poesía para establecer una programación que abarque todo ese quehacer artístico y literario y que, a la vez, ofrezca al público la posibilidad de visitar la antigua Casa de Don Luis Chacón (sede actual del Museo de Arte Colonial), el Palacio del Marqués de Arcos y en un futuro el Palacio de Lombillo, para difundir en sus distintos espacios las colecciones atesoradas por la Dirección de Patrimonio Cultural de la OHCH.

Conviven en este palacio museo de la fotografía, mediateca, biblioteca, pinacoteca, un salón de arte digital para niños, salas de conferencias, de exposiciones permanentes y transitorias, taller y área de exposición de orfebrería y café literario -espacio para que concurran allí poetas, escritores, ensayistas-, que da paso a un jardín, reclamo natural destinado al descanso y la meditación.

Gracias a los lazos de amistad y cooperación establecidos con el Gobierno de Japón, a través de su Agencia de Colaboración Internacional, nombrada JICA, la instalación recibió una donación cultural que permitió adquirir suministros tecnológicos de origen japonés: equipamiento informático, audiovisual y luminario, de la más alta calidad, lo que propiciará el empleo de las más modernas tecnologías de la comunicación y la información, capaz de complacer a los más exigentes públicos.

Con la apertura del Liceo Artístico y Literario de La Habana  suman 60 las instituciones y centros culturales de la OHCH, todos ellos con una programación cultural propia.

 

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