La Oficina del Historiador de La Habana rebasa sus fronteras

Por Isachi Fernández

Piezas procedentes de la Casa de África y del Museo de Arqueología, de la Oficina del Historiador de La Habana, se exhiben hasta fines de mayo en Ciego de Ávila, revelaron a la prensa Alberto Granado y Antonio Quevedo, directores respectivos de ambos centros expositivos.

El Museo de Historia Provincial Coronel Simón Reyes Hernández acoge la exposición África suena, conformada por instrumentos musicales, en especial de percusión y de cuerdas, que se complementan con obras de arte a propósito de la música y la danza subsaharianas y trajes típicos de esos pueblos.

La muestra, según Granado, permite el acercamiento a obras de gran valor, muchas de ellas obsequiadas a personalidades cubanas como el líder histórico de la Revolución, Fidel Castro.

El Museo de Historia Provincial Coronel Simón Reyes Hernández celebra sus 32 años con esta iniciativa, fruto de una colaboración reiterada entre sus especialistas y los museólogos de la Casa de África, en La Habana.

Asimismo, el Museo de Artes Decorativas, de Ciego de Ávila, propone la exposición  Objetos franceses en La Habana colonial y piezas de la colección de cerámica de Limoges, a partir de fondos propios y del Museo de Arqueología, de la Oficina del Historiador de La Habana.

Delicados frascos de farmacia, potes de tocador, fragmentos de platos, fuentes, jarras y botellas para vinos, hallados durante excavaciones arqueológicas en la capital cubana, recuperados por el Gabinete de Arqueología y el Grupo de Arqueología de la Empresa Puerto Carena de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, forman parte de la muestra en la que se insertan piezas francesas que pertenecen a la manufactura Limoges, como polveras, bandejas, y platos, atesorados por el Museo de Artes Decorativas de Ciego de Ávila.

El sistema cerrado impuesto por España durante los tres primeros siglos de gobierno en Cuba, propició el contrabando a gran escala, concertado entre los importadores extranjeros y los isleños, que se convirtió en  una de las vías más rentables para el abastecimiento de mercancías europeas de gran demanda como los vinos, medicinas, perfumes y otros artículos introducidos por piratas y filibusteros desde los enclaves franceses en el Caribe; los pactos de familia o alianzas entre los reyes franceses y españoles a raíz de la Guerra de Sucesión (1701-1713) facilitaron también la llegada de productos galos a la Isla, explicó Antonio Quevedo, director del Museo de Arqueología,  durante una conferencia en la capital avileña.

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