Habana Cultural

Artes escénicas en Centro Histórico habanero

Noel Bonilla-Chongo

…creo en lo que está vivo y cambia…

Los aconteceres de la danza y del teatro son registros del suceder, de la historia, de la trasfiguración presencial de los públicos frente a los múltiples y demandantes escenarios escénicos. Constante misión y vocación convergente alrededor de acontecimientos corporales y espirituales, vivenciales y transformadores en ese necesario proceso de metamorfosis que comprende candor y reflexión, naturalidad y artificialidad, sueños y conquistas, propósitos e intenciones. Será en el cuerpo individual y colectivo, en la carne transformada de nuestros públicos y comunidades, donde subsiste la dimensión poética de las acciones culturales, artísticas y gestoras para un mejor presente y nuevos futuros. En aquello supuestamente indecible de los lenguajes que el teatro y la danza acumulan en apuesta transformadora de los sujetos reales que habitan los escenarios, los barrios y comunidades como espacio físico real, ficcional e imaginal que creamos entre todas y todos.

Así, la agenda de la Dirección de Gestión Cultural de la Oficina del Historiador de La Habana, invita a un 2026 colmado de porfías, por hacer de lo bueno conseguido y lo pendiente que nos quedara por alcanzar en el 2025, misión oportuna en el escenario donde opera la transfiguración de las nobles y buenas causas. 

Durante el año 2025 las salas teatrales, las instalaciones que funcionan como tal y/o perfilan a las artes escénicas dentro de su gestión y promoción, desarrollaron amplios programas de presentaciones artísticas, talleres, residencias de investigación/creación, así como encuentros profesionales, comunitarios y de hermanamiento con emprendimientos y el sector no estatal, todos de acceso público y gratuito. Muchas de las acciones están contempladas dentro programaciones de eventos mayores (por ejemplo, el 29 Festival de Danza en Paisajes: Habana Vieja, ciudad en movimiento; el Festival Mozart Habana; la edición 21 del Festival Internacional de Teatro de La Habana, Festival Corazón Feliz; Habana Titiritera, etc.), co-organizados por distintas instancias gestoras de la actividad cultural y escénica en la capital, donde el acompañamiento ejecutivo de instituciones de la OHC ha sido decisivo.

Y aun cuando algunas de las instalaciones principales del Centro Histórico habanero no han podido ofrecer sus habituales servicios y presentaciones en sala, siendo remarcado el proceso de reparación e inversiones del Teatro Martí, la sala principal del Museo Teatro de Títeres El Arca o el Teatro de la Orden Tercera, las alternativas para mantener una atractiva agenda de presentaciones escénicas, ha encontrado acomodo meritorio. En ese sentido, la proyección en progreso del Centro Cultural Abdala, adjunto a la gestión del Teatro Martí, ha acogido en permanencia las residencias y presentaciones teatrales de la compañía Kilómetro Cero, liderada por la actriz y directora Liliana Lam, y de Teatro Espontáneo de La Habana, bajo la tutela de Carlos Borbón. Conciertos, exposiciones, talleres y clases magistrales, ciclos de conferencias temáticas o asociadas a sustentaciones de investigaciones creativas de la Facultad Arte Danzario de la Universidad de las Artes, integran hoy la programación del Centro.

Al igual que Las Carolinas, sede de la compañía Danza-Teatro Retazos, fundada hace casi cuatro décadas por la maestra Isabel Bustos, ha sostenido una programación permanente de danza en su sala principal y en su jardín. La realización de la 29 edición del Festival de Danza en Paisajes: Habana Vieja, ciudad en movimiento, en abril del 2025, constituyó elegante augurio de lo que nos aguarda la fiesta por el treinta cumpleaños de uno de los eventos fundamentales de la escena cubana en 2026. Como Isabel y su tropa suman nuevos públicos y nuevos propósitos, pretextos para juntar teatro y danza, para todas y todos.

Pensar la programación de las actividades y eventos de las instalaciones, constituye igualmente un ámbito de reflexión, de acompañamiento oportuno, es tramar experiencias en defensa de la identidad de cada espacio, de su misión y encargo, de insuflar visiones para despertar imaginarios propios desde el presente y con mirada al futuro, donde el quehacer de la gestión cultural se torna ecosistema de lo múltiple y diverso siempre en diálogo intencionado y creativo.

Y es así como resulta de total pertinencia y urgencia repensar e intercambiar nuestras prioridades, avances y acciones, unidas o agregadas ante los diversos y complejos desafíos que implica cotejar los intereses de los públicos, de las comunidades, las intenciones poéticas de creadoras y creadores, el rol atento de las instalaciones, haciéndolo además en espacios tan relevantes de nuestra historia de ayer que se hace más viva en el presente. Allí, donde la tarea del artista, sintetizador de estos elementos, se define en el ámbito de la escena.

Destacar la caracterización de las especializaciones escénicas (teatro, danza, narración oral, accionismo urbano) que integraron la agenda de programación de las instalaciones en Abdala (Teatro Martí), Las Carolinas (sede de la compañía Danza-Teatro Retazos), Teatro El Arca (en su doble condición de museo y sala teatral que alberga a los colectivos Teatro El Arca, Retablos y La Salamandra), en Habana Espacios Creativos y su visión de parecerse cada vez más a las dinámicas culturales y artísticas de los momentos actuales; en el naciente Nodo Habana, y sus vinculación de “lo escénico” con su arquitectónica propia y aquella que le otorgan los espacios edificados; la principalía de A + Espacio Adolescente y los talleres de juegos, creaciones teatrales, dramaturgia en el teatro para la niñez y la adolescencia; el Centro Hispanoamericano de Culturas, en esa proyección dialogante entre lo nuestro y esa raíces africanas e hispánicas que nos han estructurado en el devenir de los tiempos y hoy por hoy, también son marcadores, brújulas esenciales.

Pertinente sería, significar la propositividad hacia la calidad cualitativa de la agenda de programación, dejando advertir el alcance e intencionalidad de la misma en diálogo de las instituciones de la OHC y el movimiento escénico habanero. Hecho que nos permite anotar que importantes agrupaciones escénicas (teatro para adultos, teatro para niñas, niños y adolescentes, teatro callejero, teatro musical y gestual; danza teatral, danza urbana, narración oral escénica; proyectos socioculturales comunitarios creativos, etc.) bajo estatuto de protección estatal como profesionales o amateurs han mantenido un acercamiento propositivo a nuestras instituciones e instalaciones; hecho que favorece un relacionamiento cooperativo dialógico y de gran impacto sociocultural.

Nótese, por igual, que el mayor por ciento de estas agrupaciones radica o laboran en la Habana y al ser de subordinación central, constituye una pasarela oportuna en la gestión para articular una programación atractiva y sin cancelaciones.  Para el normal desarrollo de las especializaciones dentro del arte escénico, cuyos principales hacedores lo constituyen los recursos humanos (creadoras y creadores), las mejores condiciones logísticas que pudieran ofrecen las instalaciones, el acompañamiento permanente de los públicos, son garantías en la ganancia de sostenibilidad tanto de las producciones artísticas, su visibilidad medial, alcance, participación e incidencia socio comunitaria y relevancia para la ciudad.

La variedad de los conceptos de representación (galas tematizadas, temporadas, estrenos, residencias creativas, conferencias danzadas, rutas y andares temáticos, lecturas dramatizadas, conciertos performáticos, muestra de procesos creativos, showcases, etc.) han mostrado un balance atendible y con fina intención cavilada; permitiéndonos la generación de productos culturales de relevancia, donde, en ocasiones, el acompañamiento de la cooperación internacional es decisiva.

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Así, las artes escénicas apuestan por un 2026 que expande sus aconteceres y propósitos, cual hálito multiplicador de acciones, de públicos y territorios a fin de vivenciar creaciones y momentos que favorecerán el desarrollo de lenguajes, imaginarios, de discursos escénicos, de alianzas y cooperaciones. Propiciar debates culturales para afianzar los porqués de nuestras relaciones estructurales y vínculos sociales; la relación de la ciudad y su ciudadanía con la naturaleza, los impactos de la era digital en la vida cotidiana, el envejecimiento de nuestras gentes. Hacer del teatro y de la danza, de sus dinámicas movilizadoras, franjas cooperativas de educación cultural para la  sostenibilidad, para la pervivencia de nuestras cosmogonías y para los procesos regenerativos de una Habana que exhibe sus venas abiertas en apuesta de aquello “que está vivo y cambia”.

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