Habana Cultural

Mujeres a escena: poéticas, liderazgo y creación

Yimel Díaz Malmierca

Por: Yimel Díaz Malmierca

Fotos: Néstor Martí

Espacios emblemáticos del Centro Histórico de La Habana Vieja acogieron entre el 11 y el 13 de marzo de este año el evento Mujeres a Escena: territorio de poéticas en las industrias culturales y creativas, iniciativa que reunió a destacadas artistas, investigadoras y gestoras culturales para dialogar sobre la presencia femenina en los procesos de creación, producción y gestión cultural.

El encuentro, articulado por la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHCH) junto a las cátedras honoríficas Estudio de la Mujer y Danzar.Cu de la Universidad de las Artes (ISA), integró el programa de posgrado que la institución académica desarrolla en el aniversario 50 de su fundación.

Amanda Acosta, estudiante de Actuación de la Universidad de las Artes, ISA.
Harold Gastón García, estudiante IV año de Danzología un la Universidad de las Artes, ISA.

Más que un simple convite a la reflexión, la cita propuso visibilizar trayectorias creativas que han marcado el panorama cultural cubano contemporáneo, así como subrayar la capacidad de liderazgo, innovación y producción simbólica de las mujeres en diversas manifestaciones artísticas.

Tal como reconoció Katia Cárdenas, directora de Gestión Cultural de la OHCH, la realización del evento “no hubiese sido posible sin en el apoyo de dos proyectos de cooperación internacional: ‘Promoción del desarrollo territorial inclusivo, equitativo y sostenible de La Habana”, financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID)’, ejecutado de conjunto entre la OHCH, la Asamblea de Cooperación Por La Paz (ACPP) y el Movimiento Por La Paz, el Desarme y La Libertad (MPDL) y ‘Promoviendo la cultura como herramienta de transformación social en el Centro Histórico de La Habana, desde un enfoque de género, participación y sostenibilidad ambiental’, financiado por la Agencia Vasca de Cooperación y Solidaridad (AVCS) y ejecutado entre la OHCH y KCD ONGD.

Katia Cárdenas, directora de Gestión Cultural de la OHCH y del Espacio para el Desarrollo Cultural Comunitario.

Por eso entre los participantes de los tres días estuvieron los españoles Salvador Muñoz Martínez y Mercedes Navarro, responsables de Programas y de Género, respectivamente, en AECID; así como Jesús Reyes Fernández, responsable de Misión de la ONG MPDL en Cuba.

Jesús Reyes Fernández, responsable de Misión de la ONG MPDL en Cuba.

En declaraciones a esta reportera, Reyes destacó el resultado exitoso del evento, “no solo por el número de asistentes, sino también por la forma en que se involucraron las mujeres panelistas y el público asistente; crearon espacios de intercambio muy fructíferos y se dieron herramientas para seguir apostando por la cultura y las industrias vinculadas a ella con liderazgo femenino”.

Jornadas de intercambio creativo

El académico y crítico Noel Bonilla explicó que el proyecto surgió con la intención de nuclear a creadoras del teatro, el audiovisual y la danza en torno a la reflexión sobre sus poéticas: “Queríamos identificar a esas mujeres que hoy están produciendo arte en Cuba y reflexionar sobre su obra desde una perspectiva de género, aunque muchas veces ese enfoque aparezca de manera natural o incluso inconsciente en sus procesos creativos”, señaló.

Noel Bonilla Chongo, académico, crítico de danza y miembro del Comité Organizador del evento.

 
Las sesiones conectaron varios espacios culturales del Centro Histórico y contaron con un diseño curatorial que combinó debate teórico, testimonios de vida y presentaciones artísticas.

Panel Cinematografiando nuestros universos. De izquierda a derecha: Katia Cárdenas y las realizadoras audiovisuales Milagros Coromina, Niurka Pérez y Lizzete Vila.

La jornada inaugural, realizada en el Espacio  para el Desarrollo Cultural Comunitario —antiguo Palacio de los Condes de Jaruco, en la Plaza Vieja—, abrió con el fórum Cinematografiando nuestros universos. Allí dialogaron las realizadoras Lizette Vila, Niurka Pérez y Milagros Coromina, bajo la moderación de Katia Cárdenas. El panel se complementó con la proyección de audiovisuales que evidenciaron cómo el cine documental puede abordar problemáticas sociales desde miradas profundamente personales.

Entre las participantes estuvo Lizette Vila, documentalista y productora cubana, fundadora del Proyecto Palomas, casa productora dedicada al audiovisual con enfoque social y de género. Su obra aborda problemáticas sociales, derechos humanos y memoria histórica desde el cine documental.

En ese contexto se destacó el trabajo de Niurka Pérez sobre una árbitra de boxeo que aspiraba a estar dentro del ring, historia que reveló cómo una experiencia aparentemente individual puede convertirse en un relato sobre la presencia femenina en espacios tradicionalmente masculinos.

La segunda jornada, celebrada en Habana Espacios Creativos, se centró en las artes escénicas con el fórum Volvernos Teatro, moderado por la teatróloga Isabel Cristina Hanze. Participaron las directoras Agnieska Hernández, Lizette Silverio, Irene Borges y Ederlys Rodríguez, quienes compartieron experiencias sobre la creación escénica, la gestión cultural y las dinámicas de trabajo en sus proyectos.

La jornada Volvernos teatro sesionó en Habana Espacios Creativos. De izquierda a derecha: Ederlys Rodríguez, directora de La Salamandra; Isabel Cristina Hanze, teatróloga; Lizzete Silverio, directora de Estudio Teatral La Chinche; Irene Borges,  directora de Teatro Aldaba; y la dramaturga Agnieska Hernández, directora del colectivo La Franja Teatro.

Uno de los temas más singulares del debate fue la reflexión sobre los vínculos de colaboración entre mujeres creadoras y sus acompañantes masculinos. Varias participantes coincidieron en destacar que, lejos de las rivalidades estereotipadas, muchas trayectorias han sido posibles gracias a relaciones de apoyo y complicidad artística.

El cierre del evento académico fue el fórum Danzándote Habana, donde dialogaron coreógrafas de reconocido prestigio como Isabel Bustos, Lizt Alfonso, Susana Pous, Ana Rosa Meneses, y Eva Despaigne.

En el panel de la tercera y última jornada, Danzándote Habana, participaron, de derecha a izquierda, Mercedes Borges, periodista, profesora y crítica de danza; Eva Despaigne, bailarina, coreógrafa y directora de la compañía Obiní Batá; Ana Rosa Meneses, bailaora, coreógrafa y directora de la compañía Flamenca Ecos; Isabel Bustos, directora de la compañía Danza-teatro Retazos, Premio Nacional de Danza; Susana Pous, bailarina, coreógrafa y directora de Micompañía; y Lizt Alfonso, coreógrafa y directora de Lizt Alfonso Dance Cuba.

En primer plano, Isabel Bustos, coreógrafa y pedagoga, fundadora de la compañía Danza-Teatro Retazos y del Festival Internacional de Danza en Paisajes Urbanos, quien exhibe una obra que integra danza contemporánea, espacio urbano y patrimonio arquitectónico. A la izquierda, Susana Pous, bailarina y coreógrafa formada en Cuba y Europa, reconocida por proyectos de danza contemporánea que dialogan con las artes visuales y con la dramaturgia del movimiento.

A pesar de las diferencias estéticas entre sus obras, las participantes coincidieron en un punto esencial: la perseverancia y el trabajo constante han sido claves para sostener proyectos artísticos en contextos complejos. Como sintetizó una de las reflexiones finales del panel, “solo el trabajo puede vencer la precariedad y burlar las dificultades del contexto”.

Arte, comunidad e industrias culturales

Uno de los aspectos más valorados del evento fue su diseño como espacio vivo de intercambio, donde las intervenciones académicas convivieron con fragmentos escénicos, proyecciones audiovisuales y experiencias en proceso.

La decana de la Facultad de Arte Danzario del ISA Lilian Chacón Benavides aseguró que uno de los valores más significativos del encuentro fue también  la diversidad generacional y estética de las participantes.

Lilian Chacón Benavides, decana de la Facultad de Arte Danzario de la Universidad de las Artes, ISA.

“Han venido mujeres a contar sus experiencias creativas desde sus resistencias y sus deseos de ser en el mundo. Fue muy enriquecedor ver cómo dialogaban distintas generaciones y estilos, porque eso amplía la mirada sobre lo que significa ser mujer creadora hoy”, afirmó.

Según Cárdenas, que también dirige el Espacio para el Desarrollo Cultural Comunitario de la OHCH, el evento fue concebido como un entramado orgánico de testimonios y debates que permitió a las creadoras compartir no solo sus resultados artísticos, sino también los procesos que los generan.

“La gente intervino con naturalidad, desde sus vivencias, y muchas de las presentaciones no fueron obras terminadas, sino fragmentos o materiales en producción. Eso enriqueció el debate porque permitió hablar del arte como proceso”, explicó.

El programa artístico del evento incluyó la presentación del fragmento coreográfico Mare, de Ana Rosa Meneses junto a la compañía flamenca Ecos, así como una nueva edición de Plaza Viva en la Plaza Vieja con la participación de Lizt Alfonso Dance Cuba y una feria de emprendimientos culturales liderados por mujeres.

Liz Mar Santana Moya, bailarina de la Compañía Flamenca Ecos.
Compañía Flamenca Ecos en un fragmento de Mare, obra en proceso de montaje
Lizt Alfonso, coreógrafa y directora de la compañía Lizt Alfonso Dance Cuba, compartió experiencias acerca de su quehacer fusionando danza española, ballet y ritmos cubanos; así como de los programas formativos para niños y jóvenes.

Mujeres a escena concluyó con una feria de emprendimientos y una nueva edición de Plaza Viva, esta vez protagonizada por Lizt Alfonso Dance Cuba en la Plaza Vieja del Centro Histórico capitalino.

Esta combinación de pensamiento académico, creación artística y economía cultural evidenció la relación cada vez más estrecha entre arte, gestión cultural y desarrollo comunitario.

Redes de colaboración femenina

Mujeres a escena contó con la participación activa de la Red Colaborativa de Mujeres de La Habana Vieja, iniciativa impulsada por la Oficina del Historiador que busca fortalecer el liderazgo femenino en proyectos culturales, sociales y económicos del territorio.

Esta red funciona como una plataforma de cooperación entre creadoras, emprendedoras y gestoras culturales, promoviendo la formación, el intercambio profesional y la articulación de proyectos vinculados a las industrias culturales y creativas.

Más allá de las discusiones artísticas, el evento dejó un desafío fundamental: la necesidad de registrar y preservar la memoria de estos procesos creativos.

Durante los paneles surgió con fuerza la idea de crear publicaciones que documenten las experiencias como forma de evitar que se pierdan detalles esenciales de la producción artística contemporánea.

Al cierre del encuentro, varios participantes coincidieron en que Mujeres a Escena podría convertirse en una plataforma permanente de diálogo entre creadoras de diferentes disciplinas.

Las futuras ediciones proyectan incorporar manifestaciones como la música, las artes visuales o la musicología, ampliando así el mapa de las poéticas femeninas en la cultura cubana.

En palabras de Salvador Muñoz Martínez, responsable de Programas de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, esta es  iniciativa necesaria, sobre todo por la situación que vive el país: “Las amenazas de (Donald) Trump a Cuba y el bloqueo de combustible dificultan más la celebración de actividades de todo tipo. No obstante, durante tres días se celebró Mujeres a Escena, donde se puso de relieve el papel de la cultura en general y de las artes escénicas en particular como vehículo para concienciar y desarrollar la igualdad y el rol de las mujeres en nuestra sociedad”.

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Salvador Muñoz Martínez, responsable de Programas de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.

“A pesar del derrotismo de algunos que querían suspender las actividades, sobre todo por los problemas de transporte, añadió el cooperante español, consideramos seguir adelante. En este tipo de situaciones las suspensiones se convierten en cancelaciones y el evento no se habría celebrado. Gracias a esa decisión, las y los que pudimos asistir tuvimos el placer de disfrutar de experiencias de mujeres que han salido a escena sin tapujos a celebrar la igualdad y la diversidad; hubo muchas jóvenes que llevaban preparando y ensayando este momento que no vieron frustradas sus esperanzas y sus sueños; y la población de Habana Vieja disfrutó de un espectáculo de cierre muy emotivo, vibrante y conducido, como el resto de las presentaciones de los tres días, por mujeres brillantes y muy talentosas, que son un orgullo para Cuba y para el mundo.

En definitiva, Mujeres a escena dejó algo más que debates, presentaciones y buena vibra: consolidó alianzas, fortaleció redes de colaboración y reafirmó el papel de la cultura como espacio de resiliencia y transformación social.

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