El Mariposario, uno de los atractivos de la Quinta de los Molinos

Por Teresa de Jesús Torres Espinosa

A partir del próximo 19 de enero, todos los martes, a las 10:30 a.m., la Quinta de los Molinos, de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, ha organizado recorridos a instituciones, escuelas y otros grupos, con previa reservación.

Los participantes conocerán sobre la historia de este parque ecológico, sus mayores atractivos de plantas y animales, y, por supuesto, visitarán el primer Mariposario de Cuba.

Esta explicación también estará al alcance del público que acuda al centro los jueves y viernes, a las 10:30 a.m., y los sábados y domingos, a las 10:30 a.m. y 11:30 a.m.

El Mariposario resulta uno de los mayores atractivos de este recinto ecológico, verdadero pulmón de la ciudad. Se trata de una instalación original y única, donde se conservan numerosas especies de mariposas e insectos que ayudan a la polinización de las plantas y que son muy raras en todas las urbes, a causa de la contaminación. Una enorme nave cubierta de malla permite la circulación del aire, e impide que los insectos escapen.

La Quinta de los Molinos constituye un tesoro natural en el que predominan las especies de porte arbóreo, seguidas por las herbáceas y, en un menor grado, las arbustivas, así como, las especies de la fauna silvestre.

El nombre de esa instalación responde a la antigua existencia de dos molinos utilizados para moler tabaco y obtener rapé. A partir de 1820, el investigador cubano y profesor en Ciencias Naturales, Felipe Poey Aloy, realizó algunas investigaciones y estudios sobre plantas y animales de la zona. Al desaparecer los molinos del rey, se fundó en ese sitio el Jardín Botánico de La Habana, y fue erigida la casa de descanso de los Capitanes Generales.

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